Poco tiene que ver esta generación del Dacia Duster con la primera que veía la luz allá por el año 2010 en su versión original y que con el tiempo sufriría algunos retoques estéticos. En aquel coche original y en esos años era un coche muy de mercados emergentes que se introducía en Europa con la idea de dar la batalla en los años de crisis. Si atendemos a las ventas la idea ha resultado un éxito rotundo hasta tal punto que incluso ha llegado a restar ventas a Renault que es su empresa matriz.
El precio ha sido siempre la mejor baza en todos los productos Dacia y ha resultado determinante en la decisión de compra, pero con el paso de los años y algo de recuperación de poder adquisitivo los clientes han ido demandando algo más. Los cambios han venido de la mano de productos mejorados en calidad (poco tiene que ver un Sandero original con uno de los actuales), la incorporación de nuevas opciones o series especiales (como la edición Stepway), o unos diseños más acordes con los gustos del cliente europeo.

Basta ver el coche a una cierta distancia para darnos cuenta que se trata de algo muy diferente a la primera generación, ya al acercarnos nos llama la atención que el coche abre por si solo acompañado de un toque de claxon, ello se debe a la ya conocida tarjeta manos libres de Renault que incorpora este Dacia por primera vez y que hace que no tengamos que sacarla del bolsillo en ningún momento (aclaro que mi unidad de pruebas era un Duster Dci 110cv con tracción a las cuatro ruedas y acabado Prestige). En cuanto al diseño exterior la silueta del coche ha ganado una imagen mucho más musculosa aunque bajo mi punto de vista sigue guardando la esencia del Duster original. La parte delantera incorpora faros de mayor tamaño con líneas leds, la parrilla es de nuevo diseño y tenemos una nueva moldura en forma de “u” invertida en color gris que sale desde la parte baja del coche y le aporta un aspecto más SUV. La parte trasera también ha sido rediseñada y al igual que la parte delantera tiene la moldura gris, aunque lo que verdaderamente llama la atención son los llamativos faros que recuerdan a un modelo de la competencia. Para poner la guinda al conjunto tenemos unas barras de techo de nuevo diseño que conjuntan a la perfección con los retrovisores.

En el interior es donde particularmente he apreciado más y mejores cambios, para empezar los asientos son muy cómodos y envolventes acordes en diseño con el tipo de coche . El salpicadero es de reciente diseño, con algunas inserciones cromadas y con una botonera con teclas de piano muy original, las tres ruletas con pantalla que sirven para manejar el climatizador le aportan un plus de originalidad del que carecían en la marca hasta ahora. Se echa en falta un apoyabrazos también en el asiento del acompañante y se agradece que incorpore volante regulable en altura y profundidad para poder conseguir la postura ideal al volante. Ya en marcha resulta muy fácil de conducir hasta el punto de creer que llevamos un compacto, mi unidad de pruebas se trataba de una versión con tracción total con 6 marchas y sin reductora. Mención aparte merece el tema de la rumorosidad en el habitáculo en marcha, el cambio con la anterior generación se nota y mucho. El confort general en ruta es realmente bueno, las pruebas en caminos de monte con imperfecciones considerables y desniveles, las solventa con creces disfrutando el conductor en todo momento de sus aptitudes off-road.

La gama de motores a día de hoy se compone de dos variantes diésel dci con 90 y 110 caballos respectivamente con posibilidad de elegir tracción a las cuatro ruedas en la superior. Por el lado de la gasolina tenemos el bloque 1.2 Tce con 114 y 125 caballos respectivamente pudiendo también elegir el de mayor potencia en versión 4×4. Los acabados disponibles son 4 en la familia de gasolina; Acces, Essential, Comfort y Prestige, prescindiendo los diésel del acabado básico Acces. Los Dci son de sobra conocidos y en cuanto a los Tce y como elección personal me decantaría por el 1.2 Tce de 125 cv y si el presupuesto nos lo permite el acabado Prestige con el cambio automático.
Hasta aquí mis impresiones sobre el nuevo Duster, si el anterior ya tuvo un gran éxito la nueva generación mejora en todos los aspectos, por tanto es de esperar que tenga una gran acogida. Se trata de un coche que saca el máximo partido a cada euro que cuesta. No quiero terminar sin agradecer a Herrero y López concesionario oficial Renault-Dacia en Murcia la cesión de la unidad de pruebas y la colaboración con este Blog.
Saludos a tod@s. Seguimos conectados.

